Luz

Lo decisivo es nacer

Todavía resuena en mí la última lectura de Valero.

Verdes matinales, fríos aún. Incesantemente debemos recordar la certidumbre de la espiga. En ella crecen asombradas las estrellas fugaces.

En ella puede escucharse la antigua salmodia de un río que no existe pero continúa dando de beber a los animales ciegos.

Toda la claridad fluye en su noche, intacta y abundante, vierte sobre la tierra negra la simiente de la transformación:

el porvenir de la palabra, su nueva luz.

Agujeros negros. Cuando me siento, en silencio, me gusta imaginar agujeros negros. Los pinto de colores y observo como se extiende la pintura. Como aquella atracción en el Parque de atracciones de Madrid. Cuando era pequeño. Había una cartulina que giraba y tenías un bote de pintura que apretabas con las dos manos. Salían unos dibujos psicodélicos. Arte abstracto en descomposición. Te pregunto si alguna vez lo hiciste. Yo, una vez, estuve allí. Recuerdo el olor de la pintura, el frenesí de descubrir el resultado. Esa magia. Una cartulina que giraba y un niño que exprimía un bote de pintura sobre ella. Te lo pregunto. Hemos bajado a la playa. Dices que sí, que lo recuerdas, pero nunca llegaste a hacerlo. Podías llevarte la cartulina de recuerdo para casa, digo.

No podemos bañarnos porque el mar está sucio. Tan sucio que da asco. La culpa, evidentemente, no es del mar. En la mancha de aceite puedo distinguir restos de madera, hojas y plástico, espuma y algo blanco que flota y que creo que es una compresa. Vemos acercarse la barca de limpieza, una pequeña embarcación con redes a los costados. El chico que la maneja no deja de hablar por el teléfono móvil mientras traza una línea recta, dos metros más allá de donde están los residuos. Es cierto que los desperdicios están tan cerca de la playa que la barca encallaría. Es cierto que al chico no parece preocuparle. Continúa hablando por el móvil, ajeno a su trabajo, a nosotros. En la embarcación, demasiado pequeña para llamarla barco, puede leerse “LIMPIEZA AGUAS - MANCOMUNIDAD DE MUNICIPIOS AXARQUIA - Costa del Sol”. Me pregunto si alguien se creerá este teatrillo. Esperamos a que pase a nuestro lado.

Solo quita la mierda de la superficie, digo. Eso no limpia el agua, lo que hace falta es otra depuradora.

Tú no contestas. Yo pienso en las mil trescientas nuevas viviendas que están construyendo solo en Benajarafe. Demasiada gente. Alguien está haciendo un buen negocio.

La embarcación pasa y el agua sigue igual de sucia. El chico sigue hablando por teléfono. ¿Con quién?, ¿de qué? ¿Cómo se consigue un empleo así?, ¿dónde hay que llevar el currículum? Me lo imagino regresando a su casa, contándole a sus amigos qué tal le ha ido el curro, riéndose (¿llegará a jactarse?) de que lo que hace no sirve para nada. Abortamos misión. Recogemos el pareo y vamos a comprar fruta. Rafa no está. Pero hay tomates que saben a tomate, los aguacates ya están demasiado caros, ahora es época de albaricoques. Melocotones de Periana. Exquisitos. 

Vemos un documental sobre agujeros negros y no dejo de pensar en este artefacto y no dejo de pensar en Laika y no dejo de pensar en algo que leí, también, hace poco:

Una rata mordió a mi hermana Nell / con el blanquito en la Luna / su rostro y sus brazos comenzaron a hincharse / y el blanquito está en la Luna. / No puedo pagar las facturas del médico / pero el blanquito está en la Luna / dentro de diez años seguiré pagando / con el blanquito en la Luna, ¿sabes?

Es un fragmento de “Blanquito en la Luna”, la traducción es mía (con perdón). Su autor es Gil Scott-Heron, el mismo de “La revolución no será televisada”. Un ejercicio de poetryslam grabado en 1970, antes del nacimiento de la música rap y de que el hiphop llegará a Entrevías. El tema tiene más de un millón de reproducciones en Spotify. Si el algoritmo hubiese sido formulado con bondad y belleza, me habría recomendado este tema entre mis descubrimientos semanales. Hace mucho tiempo.

Empiezo a leer Inspiración para leer de José Antonio Montano. Leer un libro sobre libros es una fuente inagotable de ideas (y de relecturas). Montano también es fan de Pessoa y Cioran. Nieztche y Montaigne. Trapiello, Uriarte, Camba y Trapiello. No coincido con todos sus admirados (tiene muchos), pero sí con el desprecio profundo por Mel Gibson. Comparto su opinión sobre La pasión de Cristo y Braveheart. Me gustaría conocer lo que piensa de Titanic.

Estoy completamente de acuerdo con su “melancolía darwinista”.

La expresión me vino hace unas cuantas tardes, y creo que define bien las sensaciones que le asaltan al hombre que ha cumplido cuarenta años sin haber alcanzado una posición de poder ni haber fundado una familia, quizá porque ni siquiera ha luchado por ello: melancolía darwinista.

Sí, ante todo no ha luchado por ello. En algún momento de la adolescencia, o a lo mejor antes, cristalizó una cierta predisposición a la ineficacia. A partir de entonces, el tiempo iba a quedar conjurado para el lirismo o para la metafísica; no para el pragmatismo.

Me gustaría copiar aquí las cuatro páginas del artículo, pero me reprimo. Estoy tentado de reemplazar “reprimo” por “comprimo” (palabras, juegos de) y, como contraprestación, me permito el siguiente sintagma: 

Montano es un enfermo de leer. 

Creo que con la incorrección se entiende mejor.

El sábado, soy yo quien está enfermo de verdad. La segunda dosis de Pfizer me produce fiebre. Y me dejo de metáforas. Después de comer, vemos un documental sobre ballenas y nado con ellas. Es genial. Soy una orca más, surcando el océano, cazando rayas, tendiendo una emboscada a un banco de arenques.

Montano sobre Moby Dick:

Destaco dos lazos de los mil que se establecen: la relación de la ballena con las luces (su aceite o esperma enciende las lamparas del mundo); y con la muerte-renacimiento del hombre ya nacido, porque su cuerpo adulto cabe en su vientre.

Hay luz al final del túnel, Lau: Guillermo Busutil ha ganado el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Reproduzco aquí las mejores jugadas de la entrevista de Javier Morales.

Respecto a la situación laboral:

Soy autónomo, como casi la mayoría de los profesionales que nos dedicamos a la cultura, y en ese sentido padezco la enorme precariedad que existe hoy. Sueldos exiguos, proyectos por un presupuesto bajo, colaboraciones diversas para sumar un final de mes ni siquiera mileurista.

Sobre internet:

Internet ha provocado el síndrome de la inmediatez, que no reposen las ideas, la mirada, el lenguaje cuya cocción es necesaria. El conocimiento y el análisis se evalúan por debajo de esa inmediatez.

La importancia de la lectura:

Cuanta menos lectura de calidad, de la que te conmociona las ideas o te zarandea las emociones, cuanto menos teatro que te despierte la conciencia o te desvele los abismos, cuanto menos cine que te enseñe algo más que conducir in extremis, follar de mentira o abordar la hondura de las emociones, cuanta menos música te erice de verdad la libertad, la sensualidad, la intimidad de lo que sientes, menos fuerza de superación, de contestación, de formación tendrá la cultura, y más somatizada estará la sociedad a merced de quienes nos entienden como peones o ceros al otro lado de los dígitos que redondean su codicia.

Y lo que significa ser escritor:

Uno ha de elegir entre ser un funcionario de lo que sea, un burócrata de la estabilidad, un Bartleby o ser un aventurero cuya única certeza es el territorio que explora y va conquistando. Cada texto, cada libro, igual que cada cuadro, documental o composición, debe ser un puente, una conexión y un descubrimiento.

Recuerdo la primera vez que conversé con Busutil. Fue en Barcelona, en un hotel, la mañana siguiente a la entrega del Premio Nadal que ganó Víctor del Árbol. Recuerdo a Busutil recién duchado, fresco. Desde el primer momento me trató como a uno más. Algo a lo que no estoy acostumbrado.


Recomendaciones de la semana

  • El primer fragmento que cito pertenece a Breviario provenzal de Vicente Valero. Ya te hablé de este libro, delicioso, en el artefacto de la semana pasada.

  • ¿Has leído Moby Dick? No dejes que te la cuenten. Este artefacto ha sido escrito bajo la influencia del libro Inspiración para leer de José Antonio Montano. Puedes adquirirlo aquí.

  • Otro libro sobre libros: La cultura, querido Robinson de Guillermo Busutil. Incluye entrevistas a Rodrigo Fresán, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, Cristina Fernández Cubas, Ricardo Menéndez Salmón, Javier Marías y Victoria Camps.

  • La víspera de casi todo de Víctor del Árbol recibió el Premio Nadal en 2016. Yo estaba allí porque, el año anterior, lo había recibido José C. Vales por Cabaret Biarritz. No recuerdo haberme reído tanto (y bien) con un autor vivo. Hay fotos.

  • La entrevista a Busutil puedes (debes) leerla completa en El asombrario de Javier Morales. Allí encontrarás, también, otros contenidos muy interesantes. 

  • Voy a recomendar un documental del espacio, Agujeros negros: al límite del conocimiento, y otro de ballenas, Los secretos de las ballenas. Este en realidad son cuatro. No pienso lanzar ninguna teoría entre la aparición de la palabra “secretos” en el título y que James Cameron sea productor ejecutivo de la serie. Un poco más en serio: estos documentales son fruto de un trabajo riguroso y de varios años. Me han encantado.

  • Una película con la palabra infinito en el título: El hombre que conocía el infinito dirigida por Matt Brown y Matthew Brown. La hemos visto también esta semana. Cuenta la historia del profesor de matemáticas de origen indio Srinivasa Ramanujan. Bastante blandita, lo que la convierte en apta para toda la familia, muestra lo difícil que era, en 1913, para uno que no sea blanquito entrar en la Universidad de Cambridge. Por muchas matemáticas que supiera. Valor añadido: Jeremy Irons interpreta uno de los personajes principales.

  • Según las estadísticas, no hacéis ni caso de mis recomendaciones musicales. Aquí tenéis la grabación de 1970 de Gil Scott-Heron. Se pasa en dos minutos.