Montañas

Breve y virtual paseo por el interior de Galicia

En el jardín, todavía pueden verse los efectos de la granizada. Mutiló brotes del jazmín, agujereó hojas, laceró otras. Las suculentas han quedado marcadas como por cientos de picaduras. Los frutos, diminutos, del clementino, también. Varios limones, del tamaño de mi pulgar, yacen sobre la corteza de pino, en la base del limonero, entre flores marchitas. 

Salgo a pasear. Solo. Son las 16:30 de un lunes, finales de abril. Hace una temperatura agradable para caminar. Elijo, de los tres paseos que tenemos, el de la hípica. Ayer hicimos juntos el de los eucaliptos. Hoy te has ido a trabajar y yo necesito caminar para ordenar mis ideas. Coger aire. He releído el capítulo de la soledad de Walden. El libro pierde fuerza. Puedes encontrar alguna idea aquí o allá, pero carece de un hilo que lo sostenga y, sin esta tensión, ni siquiera el hilo de una idea, una hipótesis que tenga que ser rebatida, es fácil abandonarlo. La excusa de la trama. Además, no es una prosa que te subyugue.

Hace poco me hablaste de una entrevista que habías escuchado en la radio a una mujer que se había ido a vivir sola, a la montaña. Me quedé con la anécdota: se cortó un dedo, cogió el dedo, se montó en el coche y fue hasta el hospital más cercano para que se lo cosieran. Te pregunté el nombre. No lo recordabas. Te pregunté el lugar dónde se había ido. No lo recordabas. Me dijiste lo habías escuchado en el programa de Pepa Bueno.

Encuentro su nombre en el boletín Causas y azares de Antonio Ortiz. Es Beatriz Montañez. Se fue a vivir a Niadela, título del libro. Ortiz dice que Montañez lleva un “estilo de vida de eremita moderna”. Hay varios enlaces. Escucho su entrevista en la SER. También hay un reportaje en El país semanal y otros apuntes que Ortiz califica de morbosos. No investigo más. Tengo más información de la que necesito: Errata Naturae, la editorial, está haciendo una buena promoción. Ayuda que Montañez fuera presentadora de televisión. Creo que en El intermedio. No la recuerdo. Hace años que no veo la televisión. 

Mi abuela se pasó los últimos años de su vida frente a ese electrodoméstico.

Como a Ortiz, me interesa saber de qué vive. Montañez, a esa pregunta, le responde a Angels Barceló que no gasta más de 100 ó 150 euros en comida. Sólo come frutas y verduras frescas, no paga alquiler, raíces como Santa Teresa (cito su respuesta, en serio). Tiene un equipo fotovoltaico que le suministra la energía eléctrica necesaria y, todavía, tiene ahorros. Si no pagas autónomos y no pagas alquiler (o hipoteca) el plan es mucho más asequible, reflexiono. Le preguntan por la soledad, si todas las personas podrían vivir así. Montañez responde que cree que sí. Me gusta como lo argumenta. ¿Estamos ante una versión moderna de Walden?

La segunda lectura me ha servido para desmitificarlo. Aún así, me gustaría escribir un artefacto solo para él.

Con mi experimento aprendí al menos que quien avance confiado en la dirección de sus sueños y acometa la vida tal como la ha imaginado recibirá a cambio una gratificación que no le otorgará el tiempo ordinario.

Tengo curiosidad por saber dónde está el pueblo perdido (en la montaña) donde Montañez se ha convertido en una eremita moderna. Busco Niadela en internet. Ningún resultado. Lo más parecido, en España, es un lugar de Lugo (aliteración no buscada, aparecida). A diez minutos en coche del centro de Lugo. 

Siento aún más curiosidad.

Sigo buscando.

Encuentro un fotograma de un programa de La Sexta donde se ve una fachada de piedra al fondo. ¿Es esa la casa? No encuentro el vídeo al que pertenece el fotograma. Más que la casa, que también, quiero saber cómo es el entorno. Dónde está Niadela. Por lo que he escuchado en la entrevista, por lo que he leído, “vive perdida en la montaña”. La Nadela que yo he encontrado está a 459 metros de altitud. Limita al este con la A6, al sur con la A54, al oeste con el Miño y al norte con una fábrica de Puleva y una planta de tratamiento de aguas, EDAR Lugo.

Leo en la web de la editorial 

Ésta es la historia de Beatriz Montañez. Ella decidió irse a vivir a una cabaña de piedra, antigua casucha labriega, que llevaba ya varias décadas abandonada. No había electricidad, ni agua caliente, ni ningún ser humano a menos de veinticinco kilómetros a la redonda. Era perfecta, pues era el momento de apostar fuerte, de vérselas a solas con esa mujer hueca o vaciada. ¿Un confinamiento extremo? ¿Un experimento? ¿Un arrebato? Ni mucho menos. Beatriz Montañez lleva viviendo en su modestísimo refugio más de cinco años… Simplemente dedicada a escribir.

Es imposible que haya una cabaña sin “ningún ser humano a menos de veinticinco kilómetros a la redonda”. Nadela no puede ser Niadela. Al noreste se extiende la llanura de Vilachá que, como su propio nombre indica, no es nada montañoso. Estuvimos —¿lo recuerdas?— en una feria del vino. Volvimos en grúa a casa. Yo sí lo recuerdo. Lo recuerdo y sonrío. En Vilachá es posible que haya casuchas labriegas que lleven décadas abandonadas, sin electricidad ni agua caliente. Pero las montañas de verdad están mucho más lejos, en el parque nacional de A Marronda, la frontera natural entre Galicia y el Principado de Asturias. El pueblo más conocido es Fonsagrada. Pero ni Fonsagrada ni Marronda suenan mejor que Niadela. ¿Son estas las montañas en las que ha vivido Montañéz este tiempo? Escribo un correo a la editorial para preguntárselo.

¿Responderán?

Viajo, a través de la pantalla, hacia el sur. Los Ancares, Becerreá y, todavía más al sur, el Courel, las montañas que se contemplan desde el salón de la casa de Cobos, donde viven Fito y Sonia. Estuvimos allí el verano pasado, pero parece que hayan pasado años.

Pienso en llamarlos.


Recomendaciones de la semana

  • Antonio Ortiz selecciona en su boletín Causas y azares artículos muy interesantes sobre la actualidad. Muy fan. Me permite, con seis minutos a la semana, saber si me he perdido algo.

  • Walden de H. D. Thoreau. No es la primera vez que hablo de este libro. Ni será la última. ¿Crees que me estoy poniendo pesadito? ¿O te gustaría leer un artefacto sobre él? ¿Has leído otros libros como este?

  • Por alusiones, Niadela de Beatriz Montañez. No lo he leído. Voy a esperar a que me conteste la editorial para comprarlo o no. Si lo has leído o lo haces en breve, cuéntame si merece la pena.