Silencio

La liberadora aventura de la perdición

Después de Yoga de Carrère, sentí la necesidad de volver a leer Biografía del silencio de Pablo d’Ors. Este libro también trata sobre la meditación. Sobre los primeros pasos de su autor en este viaje.

Para alguien como yo, occidental hasta la médula, fue un logro comprender, y empezar a vivir, que yo podía estar sin pensar, sin proyectar, sin imaginar, estar sin aprovechar, sin rendir: un estar en el mundo, un con-fundirme con él, un ser del mundo y el mundo mismo sin las cartesianas divisiones o distinciones a las que tan acostumbrado estaba por mi formación.

Yo solo soy un chico de Entrevías, nacido a principios de los setenta. No he tenido como maestro a Elmar Salmann, un monje benedictino, según el propio d’Ors un auténtico sabio. Ni he tenido tres maestros zen con quienes, en mayor o menor medida, presentar batalla a mi ego.

Yo descubrí el silencio en esta casa, desde donde escribo. Y quizá este sea el lugar donde menos te esperarías que esto sucediera. Prejuicios. En el centro de una urbanización de más de 250 viviendas todas iguales, pintadas de un color salmón ridículo.

Siempre habíamos querido vivir en una casa. Cerca del mar. Con jardín. Y esta era la que podíamos pagar (con ayuda de la familia). Vamos a cumplir tres años aquí. Cada vez tenemos más plantas. Y, la mayor parte del tiempo, habito el silencio. Un silencio que yo no sabía que existía, sobre el que había leído, pero desconocía y que, en cuanto me alejo de él, echo de menos. Un silencio que me acompaña y gracias al que esta Semana Santa (hay quienes no creen en las coincidencias), al releer a d´Ors subrayo:

Me daba perfecta cuenta de que eso de sentarse sin hacer nada más era algo tan ajeno a mi formación y experiencia como, por contradictorio que parezca, connatural a lo que en el fondo yo era. Sin embargo, había algo muy poderoso que tiraba de mí: la intuición de que el camino de la meditación silenciosa me conduciría al encuentro conmigo mismo tanto o más que la literatura, a la que siempre he sido muy aficionado.

Vuelvo a recordar a E. Siento ganas de llamarla pero le escribo un mensaje. ¿Qué tal estás? y, tras un breve intercambio, una promesa: Te llamo mañana.

Esta semana he hablado mucho por teléfono, también por videollamada. Con personas que hacía tiempo que no charlaba. Es reconfortante.

E es la única persona con la que he hablado de este libro. Sobre meditación. La única persona que conozco que ha explorado ese camino. ¿Dónde estará ella ahora? No me refiero a dónde estará fisicamente. ¿Qué me ha sucedido (a mí) en este tiempo para haber eliminado el prejuicio que me impedía sentarme en silencio con ella? Compartir el silencio. Me he mudado dos veces. He escrito unos pocos libros, he leído muchos, pero ninguno sobre esta temática en particular. Sí, varios ensayos, alguno de filosofía, muchas novelas. Documentales. La mayoría sobre la situación, deleznable, actual. Un intento, vano, por comprender cómo funciona el mundo.

El jueves después de comer empezamos a ver The story of God, una serie documental presentada por Morgan Freeman. En cada capítulo, Freeman busca la respuesta, en diferentes culturas y religiones, a preguntas como ¿qué hay después de la muerte?, el significado del apocalipsis, la naturaleza del mal o si existen los milagros entre otras grandes preguntas como ¿de dónde venimos? o ¿quién es Dios? Cada capítulo termina con una pequeña reflexión, no una certeza, que incluye todos los puntos de vista que Freeman ha recopilado. Un buen punto de partida para curiosos y personas dispuestas a no aferrarse a sus creencias, religiosas o científicas.

Vuelvo a d´Ors:

Resulta divertido comprobar cómo luchamos por convertirnos en nosotros mismos. ¿Divertido? Pues sí. Verse de verdad a uno mismo es realmente fascinante y divertido. Al fin y al cabo por eso vamos al cine o leemos novelas: para que nos cuenten como somos, para identificarnos con el protagonista.

Yo soy Morgan Freeman.

Freeman interpretó a Dios en una película donde también actuaba Jim Carrey. Jim Carrey el actor con mayor número de registros faciales de la historia del cine, no los necesitó en sus dos mejores películas: 

Eternal Sunshine of the Spotless Mind dirigida por Michel Gondry con guión de Charlie Kaufman, titulada en España Olvídate de mí, y Jim y Andy, un cómo se hizo sobre otra película protagonizada por el propio Carrey, Man on the Moon, sobre el cómico Andy Kaufman que termina mostrándonos la personalidad compleja y ¿perturbada? del propio Carrey. Una confesión. El deseo de agradar a los demás por encima de todas las cosas, de conseguir el éxito. Y sus consecuencias. Un Carrey reflexivo que se quita la máscara y nos recuerda, en palabras de d´Ors:

He llegado a estas convicciones mediante la única pregunta necesaria: ¿quién soy yo? Al intentar responder, me percaté de que cualquier atributo que pusiera a ese <<yo soy>>, cualquiera, pasaba a ser, bien mirado, escandalosamente falso. Porque yo podía decir, por ejemplo, <<soy Pablo d´Ors>>; pero lo cierto es que también sería quien soy si sustituyera mi nombre por otro. De igual modo, podía decir <<soy escritor>>; pero, entonces, ¿significaría eso que yo no sería quien de hecho soy si no escribiera? O <<soy cristiano>>, en cuyo caso, ¿dejaría de ser yo mismo si renegase de mi fe? Cualquier atributo que se ponga al yo, aun el más sublime, resulta radicalmente insuficiente. La mejor definición de mí a la que hasta ahora he llegado es <<yo soy>>. Simplemente. Hacer meditación es recrearse y holgar en este <<yo soy>>.

En su libro Yoga, Carrère aseguraba que la esencia de la vida es amar. De nuevo, en Biografía del silencio de d`Ors el tema de la meditación desemboca en el del amor. En las páginas 39 y 40, reflexiona sobre la exaltación del amor romántico y sus consecuencias así como sobre la mitificación de la vida en pareja y termina con un axioma: 

El ser amado no está ahí para que uno no se pierda, sino para perderse juntos; para vivir en compañía la liberadora aventura de la perdición.

Amar es dar sin esperar recibir.


Recomendaciones de la semana

  • La serie The story of God de National Geographic, presentada por Morgan Freeman, la puedes ver en Netflix hasta el próximo 21 de abril. Luego no sé a dónde se la llevan.

  • También en Netflix tienes el documental Jim y Andy (muy recomendable) que, aunque te cueste creerlo, incluye viaje espiritual. Nada es casualidad en un artefacto. Yo lo vería justo después de Man of the Moon de Milos Forman (Prime Video), la biografía del cómico Andy Kaufman. Una tarde de sábado o domingo, con programa doble y palomitas.

  • ¡Olvídate de mí! de Michel Gondry es una de mis películas favoritas. Y eso que sale Kate Winslet, la de Titanic. Te advierto que la película no sigue un orden cronológico (alabemos a Charlie Kaufman, el guionista) y tiene sus haters. Aquí tienes un artículo de Fotogramas para terminar de convencerte. O no.